Respira mejor, vive con más energía

Sistema Respiratorio

Vitalgroup

El sistema respiratorio es el encargado de permitir la entrada de oxígeno al organismo y la salida de dióxido de carbono, un gas de desecho que el cuerpo produce durante sus procesos internos.

Cada vez que respiramos, el aire entra por la nariz o la boca, pasa por la garganta, la laringe, la tráquea, los bronquios y llega hasta los pulmones. Allí, en pequeños sacos llamados alvéolos, ocurre el intercambio gaseoso: el oxígeno pasa a la sangre y el dióxido de carbono sale para ser eliminado al exhalar.

El sistema respiratorio trabaja de la mano con el sistema circulatorio, porque la sangre transporta el oxígeno hacia las células y recoge el dióxido de carbono para llevarlo nuevamente a los pulmones.

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Funciones del Respiratorio

Lleva oxígeno al cuerpo

Permite que el oxígeno llegue a los pulmones y pase a la sangre para nutrir las células.

Elimina dióxido de carbono

Ayuda a expulsar el dióxido de carbono que se produce como resultado del metabolismo del cuerpo.

Participa en la producción de energía

Las células necesitan oxígeno para transformar nutrientes en energía.

Filtra partículas del ambiente

La nariz, la mucosidad y los cilios ayudan a atrapar polvo, microorganismos y partículas externas.

Protege las vías respiratorias

El sistema respiratorio cuenta con mecanismos de defensa que ayudan a limpiar y proteger los conductos por donde pasa el aire.

Participa en la voz

La laringe y las cuerdas vocales permiten producir sonidos y hablar.

FACTORES QUE PUEDEN AFECTAR LA SALUD RESPIRATORIA

  • Contaminación ambiental.
  • Humo de cigarrillo.
  • Polvo.
  • Cambios fuertes de clima.
  • Aire frío o seco.
  • Polen y alérgenos.
  • Ácaros.
  • Hongos.
  • Infecciones virales.
  • Sinusitis.
  • Reflujo gastroesofágico.
  • Exposición a químicos o fragancias fuertes.
  • Sedentarismo.
  • Mala calidad del aire en espacios cerrados.
  • Defensas bajas.
  • Enfermedades respiratorias previas.

Las infecciones respiratorias, las alergias, el polen, el humo, ciertos químicos, el clima frío o húmedo y el reflujo pueden actuar como desencadenantes respiratorios en personas sensibles o con asma.

  • HÁBITOS PARA CUIDAR EL SISTEMA RESPIRATORIO

    • Evitar el humo del cigarrillo.
    • Mantener espacios ventilados.
    • Lavar manos con frecuencia.
    • Evitar contacto cercano con personas enfermas.
    • Beber suficiente agua.
    • Realizar actividad física según la condición de cada persona.
    • Usar tapabocas en ambientes contaminados o con mucho polvo.
    • Controlar alergias diagnosticadas.
    • Evitar automedicarse con antibióticos.
    • Mantener limpias sábanas, cortinas y superficies donde se acumula polvo.
    • Consultar si hay tos persistente, dificultad para respirar o fiebre.
    • Seguir controles médicos en caso de asma, bronquitis crónica o enfermedad respiratoria diagnosticada.